Es el único acceso al interior de la ermita y sorprende por su monumentalidad (foto 1). Ya plenamente gótica en hechura, mantiene algunos rasgos que la acercan al modo de proceder del románico. Se compone de siete arquivoltas y guardapolvos apuntados y presenta marcado abocinamiento. La arquivolta interior apea directamente sobre las jambas mientras que las otras seis lo hacen sobre seis pares de columnas acodilladas con capiteles esculpidos (enlaces 3/20). Las basas, salvo la de la columna exterior de la izquierda, ya no son las originales y algunos de los tambores de los fustes también han sido sustituidos.

La decoración exterior del muro absidal (fotos 2 a 7) es de las mejor logradas y se compone de siete arcuaciones ciegas que apean sobre seis lesenas mediales y dos en los extremos. Por encima de los arquillos se coloca un baquetón corrido en el que apoya el friso de baquetones verticales. La única ventana para iluminar la zona del altar se coloca en el eje y es de doble derrame con vano a modo de aspillera.
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