Una bella instantánea de la ermita y su entorno la obtendréis desde la carretera comarcal LR-201 entre Cuzcurrita y Ochánduri. Saliendo de Cuzcurrita, Santa María de Sorejana aparece a nuestra derecha al poco de dejar la villa (foto 1), en medio de tierras de labor y al otro lado del río Tirón que corre paralelo a la vía en primer plano.

Desde el núcleo urbano de Cuzcurrita deberemos dirigirnos hacia el cementerio para, unos metros más adelante, tomar a nuestra izquierda la pista que conduce a la ermita. Nos aproximaremos a ella desde levante y el vehículo lo podremos estacionar a pocos metros de la fábrica, junto a un pequeño olivar.
El entorno en el que se ubica es uno de los mayores atractivos de la ermita de Sorejana, y su fachada meridional (fotos 2 a 6) una de las más llamativas de todas las visitadas en las rutas por la comunidad. Sorprende hoy en día encontrarse un templo de estas dimensiones en un lugar tan solitario, pero ya quedó dicho que antiguamente no era así, cuando la ermita formaba parte de una población hoy desaparecida.

Ese abandono de la villa (aproximadamente a finales del siglo XIV) parece que obligó a la interrupción de las obras, que se retomaron en el XVI o XVII, pero dejando la impresión al visitante de que el templo quedó inacabado. Esta sensación la comprobaréis, sobre todo, en su fachada de poniente (foto superior), en que el remate del hastial queda inconcluso y la opción de la espadaña lateral (enlace 2) una solución de compromiso.
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