Veamos al detalle la decoración escultórica de la cabecera de la ermita. Los elementos más genuinamente románicos los encontraremos en la fachada meridional (foto 1) puesto que la del norte solo lleva canecillos de proa de nave o lisos. En este lado sur, el alero viene sostenido por seis canecillos separados en dos grupos de tres por el contrafuerte. A la izquierda del estribo, el primer can es liso; en el segundo se esculpe una cabeza de gato (enlaces 1/2) y el tercero muestra la cabeza de una oveja o cabra (enlaces 3/4); a la derecha del contrafuerte, el primer can se decora con otra cabeza de ovino o cabra (enlaces 5/6); le sigue otro can con una cabeza de monstruo (enlaces 7 a 9), y en el extremo derecho un sexto can con lo que parece un lobo que agarra a su presa en sus fauces (enlaces 10/11).

Las dos ventanas (enlaces 12/14) son muy parecidas y se rematan con arco de medio punto que lleva chambrana lisa y grueso baquetón que se prolonga en las jambas. En ambos casos, un amplio parteluz divide la abertura en dos estrechas aspilleras rematadas por arquillos sobre los que se abre una flor cuatrilobulada en la ventana de la izquierda (enlace 13) y un segmento circular dividido en dos partes en la de la derecha (enlace 15).

En el hastial de levante (foto 2) la ventana viene flanqueada por dos ménsulas en las que aparecen sendos personajes de difícil identificación (enlaces 1 a 4, el de la derecha parece sostener un cuenco en sus manos). El arco de la ventana es de medio punto y lleva chambrana de puntas de diamante (enlace 6) con dos cabecitas humanas en los extremos. Dos parteluces dividen el vano en tres aberturas aspilleradas rematadas por arquillos sobre los que apea la tracería superior (enlace 7) consistente en tres arquillos entrecruzados.
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