Si no mantiene la monumentalidad de las portadas de las iglesias con planta basilical de la ruta dos, de lo que no cabe duda es de que su decoración es mucho más elaborada e interesante, con motivos que encontramos esparcidos por todo el valle pero que aquí se presentan conjuntamente y se trabajan con mayor finura.
Los capiteles de las cuatro columnas se esculpen con rostros humanos, salvo el interior izquierdo en que series de semicírculos se superponen en cuatro niveles (enlace 4).
Todas las caras llevan el semblante serio y el escultor las diferenció tallando algunas con barba (las del capitel interior derecho, enlaces 7/8 y foto 6) o haciéndolas asomar por pequeños óculos (enlaces 9 a 12). |