Una vez vista la cabecera desde el lado de levante, nos dirigiremos al centro de la villa para verla con mayor detalle. Llimiana se asienta sobre un promontorio en el que el espacio se ha aprovechado al máximo, quedando pocas zonas libres para el tráfico rodado. Con todo, podéis llegar hasta la iglesia misma y aparcar el vehículo. La cabecera (foto 7) os llamará la atención por sus dimensiones y por la armónica articulación de arquillos ciegos y lesenas que decoran el paramento.

Como podéis observar en la foto superior, cuando se desmontaron unas dependencias aledañas en el lado de levante, aparecieron dos niveles de ventanas, lo que hizo pensar que el proyecto original quizás contemplase la construcción de una cripta. El caso es que, en unas prospecciones realizadas poco después, no se encontraron restos de esta posible construcción con lo que nos encontraríamos ante una fábrica cuyo proyecto sufrió alteraciones poco después de haberse emprendido. Las ventanas del piso superior son las que veréis dentro del templo (enlace 12), quedando cegadas las que aquí ocupan el nivel inferior (enlace 13).