Todavía no habremos llegado al centro urbano de Llimiana cuando nos veremos obligados a estacionar el vehículo para observar la cabecera de Santa Maria con la perspectiva suficiente para contemplarla en su totalidad. La carretera de acceso corre paralela a los acantilados sobre los que se construyó la iglesia y vale la pena detenerse para obtener algunas imágenes.

Arriba, en el núcleo urbano, las distancias se reducen tanto que resulta casi imposible abarcarla por completo con lo que la parada es casi obligada si queremos tomar la instantánea que inicia la serie, imagen, por otro lado, repetida en multitud de ocasiones en cualquier libro sobre el románico de Cataluña. La cabecera de Santa María es, sin duda, una de las más conocidas y mejor conservadas (fotos 1 a 6).