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Muchas de las iglesias del Valle de Arán (Bossost, Salardú, o Unha por ejemplo) son de planta basilical con cabecera triabsidal, como es el caso que ahora nos concierne; pero Santa María (foto 1), hasta que el Govern de la Generalitat no aprovó nuevas actuaciones con el fin de proteger y restaurar el privilegiado patrimonio románico catalán (una de cuyas partidas era para la iglesia), ofrecía una imagen totalmente distinta a la que hoy se encontrará el visitante.
Su ábside central, otrora semicircular y decorado exteriormente con arquillos ciegos y probablemente una ventana de doble derrame, había desaparecido, siendo substituido en época muy posterior a la románica por un cuerpo que albergó la sacristía que, a su vez, también fue condenado, quedando así la cabecera mocha que podéis ver en la foto 2 (imagen que obtuvimos en 2009 en nuestra primera visita al templo). Las labores de restauración empezaron en 1998 y concluyeron en 2012. Como podéis observar, el ábside central fue reconstruido con piedras de distinto material al utilizado en las absidiolas laterales, pero se reutilizaron algunos elementos que decoraban la ventana central y parte de la cornisa original. Con mayor o menor acierto, podemos decir que hoy en día la cabecera se nos muestra tal como fue en el siglo XII.
En todo caso, la cabecera (fotos 1 a 6) no deja de tener interés y la articulación de sus elementos es una de las muestras más logradas de todo el valle. El único ábside que, al parecer, se conserva tal como fue pensado es el del lado del evangelio, a la derecha en la foto 1. Su gemelo, el del lado de la epístola, ha visto cómo se tapiaban sus ventanas.
Los dos ábsides conservados están construidos con sillares bien trabajados dispuestos en hileras horizontales y se decoran, en su parte superior, con dos series de arcuaciones ciegas sostenidas por pequeñas ménsulas, algunas de las cuales llevan esculpidas cabezas humanas. En las páginas que siguen os los mostramos con mayor detalle. |
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