Y empezaremos por el ábside central (fotos 7 y 8), el que sufrió a lo largo de las centurias más vicisitudes y al final acabó siendo reerigido a comienzos de este siglo. La piedra utilizada en su reconstrucción contrasta en gran medida con los tonos más ocres de la original, la que mantienen ambas absidiolas. El resultado impacta a la vista pero no lo hace tanto (foto 2 de la página que antecede) como el hecho de ver una cabecera sin su elemento más importante: el ábside central.
Con buen criterio se decidió reutilizar lo poco que quedaba de aquel y así regresó a su ubicación de origen el bloque de piedra que remata la ventana central, cuya ornamentación entronca con la que ya hemos visto en alguna de las ventanas de la cabecera de Bossost. En nuestro caso, el arco (foto 8, enlace 1 y foto 9) presenta en su lado izquierdo un Agnus Dei en la parte superior (enlace 2) y una rueda o motivo solar en la parte inferior (enlace 3), mientras que en el lado derecho se adorna con motivos vegetales (enlace 4).
La decoración lombarda que corría por debajo de la cornisa, que debía de remedar la de las absidiolas, se perdió por completo salvo en el tramo que queda más próximo a la absidiola norte en que algunos sillares con ajedrezado todavía son visibles. |