Nos queda, por último, el muro de la nave septentrional, recorrido de un extremo al otro por dos impostas abilletadas: una a la altura de la base de las ventanas y la otra a la de los cimacios de los capiteles en que apoyan los arcos (foto 5). No es simétrica a la del lado sur ya que allí la portada se abre en el segundo tramo de la nave (contando desde la cabecera hacia el hastial de poniente) y aquí en el tercero. Las ventanas se articulan del mismo modo que las de la fachada de mediodía (enlaces 2/9/14).

Los capiteles, algunos bastante desgastados, se esculpen con los siguientes motivos: grandes hojas carnosas con cabecita y volutas (enlaces 4/5 y foto inferior de detalle); jinete sobre su montura y personaje a lomos de una fiera o leon que le muerde el brazo (enlaces 6/7); entrelazo vegetal y caulículos (enlace 11); tres personajes muy erosionados, el de la derecha de la cesta en cuclillas (enlaces 12/13); entrelazo vegetal (enlace 17) y hojas verticales muy esquemáticas con caulículos en las esquinas (enlace 18).

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