La fachada norte (foto 4) fue la más respetada por la reforma del XIX. Si de las restantes no quedó nada para dotarlas de nueva cimentación, en el caso de la fachada septentrional se mantuvieron en pie las hiladas de sillares hasta la altura de la imposta de billetes. Estructuralmente era la que menos padecía el peso del añadido del cuerpo de campanas, pero tras la reforma es probablemente la que más cambió de aspecto ya que se suprimió el husillo poligonal exento que permitía el acceso a aquél.

Por otro lado, también se derrumbó el pórtico de época moderna que protegía la portada norte, la que utilizaban los fieles para acceder a su interior. Como ya hemos hecho con la fachada de mediodía, en los enlaces 1 a 8 os ofrecemos diferentes vistas de la fachada con la cambiante luz del día.

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