Poco más nos queda por descubrir del exterior de este templo. En planta, el edificio se vio muy transformado por los añadidos posteriores, que escondieron, salvo el muro sur de la nave, la mayor parte de la fábrica original. Una muestra de ello es lo que queda visible de su cabecera: apenas uno de los paños del semicírculo absidal, el que alberga la ventana axial (foto 8). A la derecha de la foto podéis ver la capilla adosada al presbiterio norte, mientras que lo que está en primer plano a la izquierda es el troje o depósito de grano.
Y de la ventana poco hay que detallar. La abertura es en forma de aspillera, que viene enmarcada por arco de medio punto de simple baquetón (enlace 1) que se prolonga a lo largo de las jambas hasta el alféizar. No hay capiteles ni columnas. Una imposta abilletada (enlace 2), que recorría el muro absidal en toda su extensión dividiéndolo en dos cuerpos, actúa a modo de guardapolvos. Los canes sobre los que apoya la cornisa del alero han perdido su decoración escultórica o están muy deteriorados. |