La arquería alta (foto 1) se compone de cinco arcos de medio punto que apoyan sobre seis capiteles. Queda separada del cuerpo inferior por una imposta abilletada mientras que otra de palmetas marca la transición entre este segundo cuerpo del ábside y la bóveda de cascarón que lo cubre. De los cinco arcos, tres llevan ventana aspillerada y los otros dos son ciegos.
Los capiteles en que descansan son, de izquierda a derecha: águila de alas explayadas (muy roto); cestería entrelazada al igual que el tercero, siendo éste menos tupido y con piñas (enlaces 4/5); el cuarto está deteriorado y la cesta es de palmetas; el quinto son cinco piñas y cimacio abilletado (enlace 6).

Las pinturas que se han podido rescatar tienen similitud con las conservadas en las iglesias del Pirineo catalán. Podemos suponer que en el centro de la bóveda había un Pantocrátor y entre las ventanas, un apostolado, del que sólo se han conservado dos apóstoles en el lado derecho (enlaces 7 a 9). Los rasgos físicos y los detalles de algún elemento que llevan los apóstoles son iguales a los de las pinturas de Santa María de Taull. En la arquería ciega inferior se puede observar algún resto de pintura más animalista y simbólica, pero, por desgracia, muy maltrecha.