La primera impresión que nos causa la visión de la Colegiata es la de serenidad. Toda ella es de sillería. Destaca su torre cilíndrica o husillo de unos 24 m de altura (fotos 2/3) y un radio de 2 m. Ubicada en el muro sur y adosada a la linterna sirvió de campanario y de defensa. En su interior conserva una escalera de caracol de 29 peldaños y en el exterior la puerta de arco de medio punto y siete saeteras. El cuerpo superior fue reformado en el siglo XVI, dándole un poco más de altura que la original.
La linterna sobresale en altura a la nave y al ábside; en el muro sur se ubican la placa relivaria de "la vieja choricera" y una cruz de piedra. El ábside semicircular es otro de los elementos que destacan en la colegiata, así como los canecilos que soportan el alero.
Sus tres calles estan separadas por columnas que, al estar apoyadas sobre contrafuertes prismáticos de unos 2,30 m, hacen la función propia de éstos (fotos 6/7/8). Presenta, tanto en el exterior como en el interior, una delicada y muy bien esculpida decoración en capiteles, cimacios y chambranas. |