La cornisa del muro sur del presbiterio está decorada con sogueado en baquetón y la sostienen siete canecillos (foto 8). De izquierda a derecha podemos observar: tres rollos (enlaces 1/1a), una figura muy maltrecha de difícil interpretación (enlaces 1/1b), dos barriles sobre caveto con seis volutas laterales (enlace 2), cabeza de animal que sostiene una presa entre sus garras (enlace 3), cabeza de monstruo mirando hacia el este (enlace 5), monstruo devorando a un hombre (enlace 6) y dos figuras humanas de pie que podrían ser luchadores, aunque también se les identifica como Caín y Abel (enlaces 7/8). Debajo del cuarto canecillo hay una piedra decorada con relieve rehundido que posiblemente perteneció a la iglesia mozárabe ). Está incrustada en el muro y representa un dragón con cuerpo de león y cabeza y pico de ave que intenta picarse. Con sus patas parece golpear el tallo de una viña. Una perdiz picotea uno de los racimos que cuelgan de la vid (enlace 4).
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La cornisa del presbiterio norte perdió algunos canecillos al reforzar o reconstruir el contrafuerte (foto 9). La cornisa es de baquetón sogueado. Los canecillos mejor conservados son: un monstruo engullendo a un hombre (enlace 1) y un animal mordiendo a un hombre que está cabeza abajo (enlace 2). Se conserva la ventana o aspillera, enmarcada en arco de medio punto.