Que las iglesias sufran varias transformaciones a lo largo de los siglos no nos debe extrañar. Los gustos cambian y con ellos nuestras edificaciones. Pero lo sucedido con Santa María de Villacantid es algo que uno no se espera. Acostumbrados en nuestros recorridos por la península a encontrarnos las portadas ya sea en la fachada meridional, oeste o septentrional, el hecho de que la portada se abra en el muro este y esté adosada al tramo recto del presbiterio (foto 1) nos sorprenderá sobremanera.

Como bien explica un panel informativo, todo responde a necesidades de ampliación que el templo "soportó" sin grandes aspavientos. Que por qué, en lugar de en el muro meridional, se empeñaron los maestros del siglo XVII en emplazar la portada de mediodía en su actual ubicación es algo que escapa a nuestro conocimiento, pero nos encontramos ante un caso único en todo el románico cántabro y, que sepamos, de toda la península.
Como podemos observar en las fotos 2,3, 4 y 5, la ampliación del siglo XVII consistió en la construcción del campanario en el extremo occidental de la antigua y única nave y el añadido de las naves laterales. Como señala el Profesor García Guinea en su libro Románico en Cantabria (1996) "Quizás se pretendió ensanchar la iglesia con tres naves, aprovechando los capiteles de los arcos fajones de la nave inicial y trasladando la puerta".