El ábside (fotos 1 a 6) consta de dos cuerpos separados por una imposta de caveto liso y de tres calles delimitadas por dos pares de semicolumnas geminadas que cargan sobre sendos plintos que apoyan en el basamento. Los capiteles de estas columnas entregas, como si fueran un canecillo más, sostienen la cornisa.


El elemento más sorprendente de la fachada de levante (foto 2) es el cuerpo adosado en el muro sur del presbiterio en el que se abre la portada principal. Ésta era originariamente la puerta meridional del templo, pero en el siglo XVII se trasladó a su ubicación actual, siendo uno de los pocos casos del románico peninsular en que se dan tales circunstancias.