Como sucede en el exterior, la zona románica mejor conservada del interior es la de la cabecera, con el ábside central (foto 1) y los dos primeros tramos de la nave del evangelio (foto 2/3) que se separan de la nave central por medio de dos arcos, ligeramente apuntado el del tramo más alejado a la zona absidal.
El proyecto primitivo debía de contemplar la construcción de una iglesia de nave única, a la manera de las muy cercanas iglesia de Cervatos y Bolmir; pero después, en época no muy alejada del comienzo de las obras, se decidió añadir naves laterales a los lados. La del evangelio parece que se llegó a levantar, como lo atestiguan los dos tramos a que antes nos referíamos, no así la del lado de la epístola, cuya terminación plantea muchas incógnitas.
Quedándonos, entonces, con las dudas de si una tercera nave meridional románica fue añadida al final de las obras, lo que el interior de Santa María nos ofrece se circunscribe a la nave central y a la del evangelio. El arco de triunfo (foto 4) descansa sobre dos capiteles: el de la izquierda (enlaces 1/2) decora el cimacio con flores cuatripétalas y en la cesta lleva el tema de la lucha de caballeros entre los que se interpone una mediadora; el cimacio del capitel derecho se orna con entrelazo y en la cesta dos grifos, a los que muerden sendas serpientes, parecen iniciar una lucha (enlaces 3/4/5). Los restos de pintura que podéis observar al fondo son de época posterior.
Pasemos a la nave norte. El arco que da acceso a la capilla del evangelio (fotos 5/6/7) descansa también sobre capiteles figurados y es ligeramente apuntado, lo que podría reforzar la hipótesis de que las naves laterales fuesen un añadido algo posterior al proyecto inicial. |