Si exteriormente la ventana central de la calle central del ábside lleva dos arquivoltas y columnas con sus correspondientes capiteles, lo mismo podemos decir de su lado interior. Aquí, la chambrana se decora con bolas y la arquivolta interior con un grueso baquetón (enlace 1). Los capiteles también son figurados y recogen dos temas también muy frecuentes en el románico de toda la península: dos aves afrontadas el de la izquierda (enlace 2) y Eva y la serpiente el de la derecha (enlace 3). En este caso, Eva se encuentra sentada y recoge con su mano derecha la manzana que la serpiente, enroscada en el árbol, parece llevar en la boca.

El árbol ocupa la esquina del capitel y separaba, un tiempo, a ambos personajes, Eva y Adán. Pero hoy la figura de Adán ha desaparecido del lateral derecho del capitel, destrozo de alguna época posterior a la construcción del templo. Sólo queda lo que debió de ser su cabeza, también muy maltrecha. De lo que no cabe duda alguna es de que al maestro cantero no se le olvidó esculpir a uno de los protagonistas de la escena representada.