Accederemos a su interior por la puerta de mediodía (foto 1). La iglesia es de una sola nave, que probablemente siempre se cubrió con armadura de madera a dos aguas, igual que la que hoy en día contemplamos (foto 2). Una vez en su interior, podremos comprobar que el tímpano de la puerta principal también fue esculpido por dentro con una escena casi en todo igual a la tallada en el exterior: un caballero sobre su montura se enfrenta en denodada lucha contra un monstruo (foto 3). A pesar de las coincidencias en cuanto al tema, el profesor García Guinea no cree sea obra del mismo cantero que esculpió la que centra el tímpano exterior. Por otra parte el momento representado de la lucha es distinto: si en aquél el caballero todavía sostiene en alto la espada, en éste la hunde ya en el pecho de la fiera que, además, se encuentra mortalmente herida ya que parte de sus intestinos están fuera del vientre.
El acceso a la cabecera se realiza a través de un arco triunfal de doble rosca ligeramente apuntado (foto 4). La rosca interior descansa sobre semicolumnas con capiteles esculpidos. El capitel izquierdo lleva representado en la parte central de su cesta un Pantocrátor (enlace 2) que bendice con su mano derecha en alto y sostiene un gran libro herrado en su mano izquierda. Los cuatro símbolos de los evangelistas sostienen la mandorla. En los laterales de la cesta, los doce apóstoles, seis a cada lado (enlace 1), acompañan la escena.

El capitel derecho lleva esculpida una Epifanía. El centro de la cesta (enlaces 4/6) lo ocupan la Virgen y el Niño y San José. Ella lleva toca y su hijo levanta la mano derecha en señal de bendición. A la derecha, de pie, San José sostiene una ofrenda. En el lateral derecho (enlace 5) el cantero colocó a los Reyes Magos, cada uno con su ofrenda, mientras que en el izquierdo (enlace 3) una extraña figura alarga sus brazos hacia el Niño. García Guinea lo interpreta como Zacarías, con lo que vendrían a coincidir en este capitel dos temas: el de la Adoración de los Magos y la Presentación en el Templo.

En el muro norte debió de existir una capilla románica, hoy sacristía, que se remodeló en época posterior. Nos queda, sin embargo, la puerta de acceso (foto 5), de arco doblado apuntado que apea sobre cimacios con motivos vegetales. La franquean dos columnas monolíticas con capiteles fitomorfos (enlaces 1/2).