Es la parte más vistosa del templo y la mejor conservada (foto 1). Descansa sobre plinto no muy elevado (apenas dos hiladas de sillares) y en su construcción se utilizaron sillares bien escuadrados aunque de dispar tamaño. En sus elementos decorativos confluyen dos tradiciones constructivas: la lombarda del friso de arquillos ciegos que corre bajo el alero de la cubierta y la jaquesa, con la imposta abilletada que recorre el paramento a la altura del arco de la ventana axial.

Bajo la cornisa, y por encima de la serie de 13 arcos ciegos, otra imposta abilletada decora el paramento. Los arquillos apoyan sobre pequeñas ménsulas sin ornamentación y sobre dos capiteles que detallamos más adelante. Dos columnas entregas (casi exentas) dividen el semicírculo absidal en tres calles. Ambas apoyan sobre pequeños contrafuertes en los que se colocan las basas. En la calle central se abre la ventana de doble derrame con arco de medio punto y chambrana de billetes (foto 5).
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