La pequeña localidad de Orna de Gállego (14 habitantes según censo de 2019), en la margen derecha del río, se encuentra a 798 metros sobre el nivel del mar, en una pequeña meseta desde la que se domina el valle del Gállego al sur y las sierras que la separan de Sabiñánigo al norte. Como suele suceder con las otras villas de la zona, no se conserva documentación alguna sobre sus orígenes. De su pasado medieval solo nos queda la iglesia de San Miguel. Según la mayoría de autores, el templo dataría de finales del siglo XI y habría sido construido por iniciativa del noble Sancho Iñíguez.
En planta, posee nave única orientada al este y ábside semicircular. La nave se cubre con techumbre de madera a dos aguas y el ábside con bóveda de cuarto de esfera. El breve tramo presbiterial se cubre con bóveda de cañón. La puerta de acceso se abre en su fachada meridional, hoy protegida por un pórtico. A los pies del edificio, la torre fue un añadido de finales del XVI o principios del XVII. Estilísticamente, combina dos modos constructivos: el lombardo, que se refleja en el friso de arcuaciones ciegas que corre bajo el alero del ábside; y el influenciado por la catedral de Jaca, que observamos, por ejmplo, en la utilización del abilletado, tanto en el ábside como en la portada y ventanas del muro meridional.
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