Desde la carretera donde habremos dejado el vehículo, las calles ascienden en pronunciada pendiente hasta lo alto del montículo en que se asienta la iglesia de la Adoración (fotos 1/2). No nos dejemos llevar por la imagen que del templo se obtiene al acercarnos a él pues las reformas a que ha sido sometido han desfigurado por completo el templo original románico, del que solo nos queda el semicírculo absidal. Accederemos al recinto franqueando el arco apuntado que se abre en el extremo superior de una breve escalinata (fotos 3/4) y, entonces sí, aparece ante nosotros la excepcional cabecera románica (fotos 5/6).
Es una experiencia muy agradable caminar junto a sus muros rodeados por una zona ajardinada muy bien cuidada en la que los cipreses no desmerecen la monumental cabecera. Y aunque desde aquí podemos ver casi la totalidad de la fábrica, el protagonismo absoluto se lo lleva el ábside habida cuenta de que, a pesar de sus dimensiones, el resto de la iglesia (salvo la galeria porticada sureste) son añadidos posteriores.
Desde levante (fotos 7/8) obtendremos hermosas instantáneas del conjunto y nos podremos acercar hasta la fachada norte (fotos 9/10). Cinco peldaños nos permiten acceder al interior de la galería sureste (foto 11), de posible origen bajomedieval, en la que en opinión de García Omedes se reutilizaron algunos elementos de una posible galería románica original.
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