Franquearemos el arco apuntado que se abre al final de la escalinata de acceso al templo y la primera imagen que retiene nuestra retina es el espléndido ábside que parece custodiado por dos esbeltos cipreses en su lado noreste. Os hemos de reconocer que el conjunto que forman estos con el semicírculo absidal conforman la imagen más llamativa de toda la ruta. Por otro lado, nos encontramos ante un templo que escapa al modelo del Serrablo visto en Lasieso y Ordovés y se articula ya con el modo de hacer del románico pleno: ventanas con arcos de medio punto, columnas adosadas rematadas por capiteles y alero sostenido por una serie de canecillos figurados.

El semicírculo absidal se levanta sobre basamento más pronunciado en el lado sur que en el norte (fotos 2 a 6) y en su construcción se utilizaron sillares bien escuadrados aunque las dos primeras hileras están bastante deterioradas. Tres ventanas aspilleradas rematadas por arcos de medio punto permiten la iluminación del interior. Una imposta ajedrezada recorre el paramento en su totalidad a la altura del arranque de dichos arcos. Las tres aberturas presentan vanos en forma de aspillera y columnas esquineras con capiteles. En las páginas que siguen las describimos en detalle.
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