Como os hemos explicado en el texto introductorio, la iglesia de San Miguel de Arto nos ha llegado muy transformada. Son tantas las intervenciones que ha soportado a lo largo de los siglos que los únicos restos del templo original (foto 1) se encuentran en la zona absidal. Incluso esta se ha visto alterada en gran medida y los añadidos posteriores la hacen casi desaparecer en su totalidad.
En el arco central se abre la ventana de doble derrame (enlaces 4 y 5) en posición algo elevada respecto al suelo. Casi con toda seguridad, ha sido siempre el único vano que permite la iluminación del interior del ábside. Los arcos ciegos del lado sur se perdieron al añadirse la torre (enlaces 1 y 2); en el lado septentrional, unas losas actúan a modo de cornisa (intervención claramente posterior, enlace 7). |
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