La documentación conservada sobre la villa de Satué es muy escasa. Las fuentes más antiguas nos hablan de ésta como donación que el rey Sancho Garcés III el Mayor hizo al monasterio de San Juan de la Peña en el año 1030, fecha en la que casi con toda seguridad existía ya el templo de San Andrés, aunque el acuerdo sobre el año de su fundación no es unánime.

Se trata de una iglesia de pequeñas dimensiones a la que se adosó, ya desde temprana época, un cementerio en la fachada meridional junto a la torre-campanario (en la foto superior, se advierte la cancela que permite acceder al mismo).
La torre (fotos 14 a 19), adosada al muro de mediodía, es de planta rectangular y en su construcción se utilizó el sillarejo para los muros y sillares bien escuadrados para las piedras esquineras (foto 16). Todavía son visibles algunos de los mechinales para la sujeción de los andamios (fotos 14 y 15).
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