Además de la pila que acabamos de comentar, en el interior de la iglesia se exponen, protegidas por sendas vitrinas acristaladas, dos piezas de gran interés: la Mare de Déu del Remei (foto 4) y la Mare de Déu de Canòlich (foto 5), ambas recientemente restauradas.
La primera fue repintada en diversas ocasiones, pues mostraba cuatro o cinco capas de pintura según la zona de que se trate. Es una imagen relicario y presenta dos receptáculos para conservar reliquias, uno en la parte alta del respaldo y otro en la parte baja del trono.
Presenta frontalidad asimétrica ya que el Niño se desplaza un poco hacia la rodilla izquierda de la Virgen. Ambos portan corona, rematada con merlones redondeados. La madre, de rostro alargado y semblante triste, coge el brazo izquierdo del hijo como muestra de protección y extiende su mano derecha con la palma hacia arriba. Viste larga túnica y zapatos terminados en punta. El Niño, de grandes proporciones, viste túnica de cuello redondo y va descalzo. Probablemente bendecía con su mano derecha (hoy perdida) y en la izquierda sostiene el Libro.
La Mare de Déu de Canòlich (patrona de Sant Julià de Lòria, foto 5) recibe este nombre por haber sido encontrada, según la leyenda popular, por un pastor de Bixessarri en la zona de Canòlich, donde hoy en día se ubica el santuario homónimo. Es una talla en madera policromada en la que la Virgen se nos muestra como el trono de Cristo y sede de la sabiduría (Sedes sapientiae). Como la anterior, presenta frontalidad asimétrica, quedando el Niño un poco a la izquierda de la madre (enlace 3). Ambos llevan corona, la del hijo rematada con merlones redondeados (enlace 4) y la de la madre alternando formas de uno y tres lóbulos (enlaces 1/2). La Virgen tiene los dedos índice y pulgar de su mano derecha muy juntos con lo que probablemente debía de sostener una flor, una esfera o una manzana como símbolos de redención.
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