Como podéis comprobar en la foto 1, el interior de la iglesia dista mucho hoy día de lo que fue en sus inicios románicos. Lo que era un templo orientado canónicamente de este a oeste, con cabecera semicircular y nave única se ha transformado en lo que ahora observáis. A la izquierda de la imagen, donde se sitúa el retablo barroco, estaría la cabecera original y la nave ocuparía el lugar del que ahora se han adueñado las tres últimas filas de la bancada. El resto es el resultado de todas las intervenciones y ampliaciones posteriores.
Con todo, el interior no deja de ser reseñable pues en él se exponen tres piezas románicas de gran mérito. En esta primera página nos centraremos en la pila bautismal, colocada en posición central del nuevo baptisterio, junto a la puerta de acceso abierta en el hastial de poniente (foto 2). La escena a su alrededor representa a San Juan bautizando a Jesús.
La pila, de copa semiesférica trabajada en granito, fue recuperada en 1963 y se restituyó a la iglesia en el año 2007. Parece coetánea a la construcción románica, probablemente de la segunda mitad del siglo XII.
La única decoración, en bajorrelieve, la encontramos en el lateral de la cuba y consiste en dos rectángulos con cruces inscritas (enlace 2) entre los que se disponen tres motivos ornamentales: una cruz griega inscrita, quizás un escudo con una cruz en su interior (enlace 3), y una llave (enlace 4), todos ellos con claras referencias al sacramento del bautismo.
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