El arco triunfal (foto 9, enlaces 1 y 3), ligeramente apuntado y doblado, apea sobre dos pares de semicolumnas y dos ménsulas, todas rematadas por capiteles de decoración vegetal muy cuidada (enlaces 2/4). Estas ménsulas, que también veremos en el arco fajón que da acceso al semicírculo absidal, se construyeron con toda probabilidad para sostener una bóveda ojival, típicas del arte cisterciense, que finalmente no se levantó.
La zona más ornamentada de la cabecera la encontramos en el semicírculo absidal: tanto en el arco fajón que lo separa del presbiterio, como en las tres ventanas y las dos semicolumnas que lo dividen en tres paños (foto 10). Con todo, de este lado las ventanas son mucho más sencillas que en el exterior y se componen de arco de medio punto con una sola arquivolta de arista viva, abertura en aspillera y derrame interior.
El arco fajón se apoya sobre dos pares de semicolumnas y dos ménsulas, todas rematadas con capiteles de decoración vegetal (enlace 10). Los tres arcos de las ventanas descansan sobre sendos pares de columnas acodilladas con capiteles vegetales muy variados (enlaces 1/2, 4/5 y 8/9 ) y basas de garras (enlace 6). Los capiteles de las dos semicolumnas en que apean los nervios de la cubierta son iguales y presentan dos filas de grandes hojas verticales que se enroscan en los vértices superiores (enlaces 3/7).
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