RUTA 2: DE SAJAZARRA A CELLORIGO

En la ruta 2 por la comunidad riojana os proponemos un recorrido apasionante lleno de románico, como es obvio, pero también de espectaculares vistas, un fantástico castillo y buena gastronomía. Iniciaremos nuestro periplo en la villa de Sajazarra (deberéis aparcar el vehículo en un espacio acondicionado a la entrada del pueblo) en la que, además de visitar la iglesia de Santa María de la Asunción, no podemos dejar de acercarnos hasta su impresionante fortaleza (foto 1), vecina a aquella, obra de los siglos XV y XVI de propiedad privada. Saldremos de la villa, en dirección norte, por la Puerta del Arco, que nos permite franquear la muralla y tomar el camino asfaltado que nos conduce hasta la ermita de Santa María de Cillas (foto 2), a apenas quilómetro y medio de distancia, en la que vale la pena detenerse un buen tiempo para contemplar y disfrutar del excelente paisaje (foto 3).

CASTILLO E IGLESIA DE SAJAZARRA. ERMITA DE SANTA MARÍA DE CILLAS. VISTA DE CELLORIGO DESDE ERMITA DE CILLAS.

Desde Cillas, una pista sin asfaltar algo estrecha pero en buen estado nos permite acceder a nuestro siguiente objetivo: San Julián de Castilseco (foto 4). Si lo de aventurarse por pistas no os convence, lo más aconsejable es volver sobre nuestros pasos, reincorporarnos a la LR-209 en Sajazarra y, en sentido norte, dirigirnos hacia Miranda de Ebro. Unos dos quilómetros más arriba, a mano derecha, sale la LR-403 que nos deja en esta pequeña villa riojana de tan solo 21 habitantes.
Nos encontramos, sin duda, además de la vecina iglesia de Villaseca, ante las dos fábricas más destacadas de la ruta y, sin miedo a exagerar, de todo el románico riojano.

SAN JULIÁN DE CASTILSECO.

Terminada la visita a San Julian, nos reincorporaremos a la LR-209 y 200 metros más abajo, a nuestra derecha, cogeremos la LR-302 que conduce a Villaseca, localidad en la que se ubica la iglesia de San Román (foto 5), sometida en 2008 a un proceso de restauración del que ha resultado notablemente mejorada.
La ruta prosigue adentrándose en los montes Obarenes y lentamente vamos ganando altura. A nuestra izquierda, Cellorigo aparece en la distancia agazapada bajo los amenazantes riscos de la Peña Luenga (foto 7). Nuestra siguiente parada se encuentra un poco más adelante, casi a tocar de la frontera entre La Rioja y la provincia de Burgos. Se trata de la villa de Galbárruli (cabeza de municipio desde que se segregó de Miranda de Ebro en 1743) en la que nos espera la iglesia de San Esteban (foto 6), templo de construcción tardía, de la segunda mitad del siglo XIII y principios del XIV. Aparte de por su origen románico, la iglesia merece una visita obligada por su emplazamiento, desde el que se domina todo el valle y se obtiene una inmejorable perspectiva de las peñas de Cellorigo (ver panorámica).

SAN ROMÁN DE VILLASECA. SAN ESTEBAN DE GALBÁRRULI. CELLORIGO.

Cellorigo será el punto final de nuestra ruta, pero lo pospondremos para después del almuerzo. Cuando dejéis atrás la villa de Galbárruli será buen momento para comer y estando donde estaréis no os será nada difícil comprobar que la oferta restauradora a nuestro alcance es más bien escasa. Lo más práctico (aparte de proveeros vosotros mismos del ágape) será retroceder hasta Sajazarra, donde hay algunos buenos restaurantes o, como hicimos nosotros, llegar hasta Miranda de Ebro, ya en la provincia de Burgos, de la que nos separan unos pocos quilómetros. Allí las posibilidades son numerosísimas y para todos los gustos y bolsillos, pero nosotros os quisiéramos recomendar uno que nos sorprendió sobremanera: el bocca. restaurante & bar. Una elección que estamos seguros no os defraudará.

CELLORIGO: ERMITA DE SANTA MARÍA DE BARRIO.

Regresemos a La Rioja. Nada más pasar a la vertiente sur de los montes Obarenes ascendiendo desde Miranda por la BU-733 (que se convierte en la LR-209 de este lado) un desvío a nuestra derecha, la LR-404, nos lleva hasta la villa de Cellorigo, en la que visitaremos la ermita de Santa María de Barrio (foto 8) que queda a la izquierda de la carretera un poco antes de entrar en la villa. Su estado es ruinoso, pero merece la pena visitarla. Por otro lado, os recomendamos emprender el regreso hacia el punto del que hayáis partido por las innumerables carreteras que descienden desde Cellorigo hasta el valle del Tirón, consiguiendo así otras vistas del excepcional entorno que atesora la esquina noroeste de la comunidad riojana.
(Publicada el 7 de diciembre de 2023)