El ábside del evangelio (foto 10) es simétrico al de la epístola y permite la iluminación del interior por medio de una ventana de doble derrame. La cornisa también se sostiene por medio de una serie de canecillos de temática acorde con la de los canes esculpidos en las cornisas de los ábsides precedentes.

El primero parece una gran hoja de palma (enlace 1). A él le siguen una cabeza humana (enlace 2); una venera (enlace 3); una flor (enlace 4) que semeja un trébol de cuatro hojas; un tonel (enlace 5 y foto inferior); un animal de largas orejas, quizás una liebre o conejo (enlace 6); un objeto de difícil interpretación (enlace 7); y una cabeza de animal que le da la espalda al observador (enlace 8).
