El ábside central (foto 8) se iluminaba antiguamente por medio de tres ventanas de doble derrame de las que una ha sido cegada. En la foto 4 se puede ver todavía el lugar en que estaba la ventana del lado sur, una abertura de doble derrame que debía de ser igual a la ya vista en el ábside de la epístola y que posteriormente fue sustituida por una abertura ojival muy alargada que se coloca entre los muros del ábside sur y el del ábside central (la podéis ver en cabecera 1, foto 2).
Aparte de la ventana central, detallada en la siguiente página, lo más interesante de la semicircunferencia absidal es la serie de canecillos que sostiene la cornisa (enlace 18). Empezando por el primero por la izquierda, los del lado sur son: una cruz con los brazos de tres patas (enlace 1); un monje (enlaces 2/3); una mujer que enseña el sexo (4/5) (motivo que remite al románico de Cantabria, por ejemplo al capitel de una de las ventanas del ábside de San Pedro de Cervatos); un monstruo de grandes fauces (6); una cabeza de animal, quizá la de un perro (enlace 7); una olla (enlace 8); dos campanas (enlaces 9/10); cabeza humana (11/12); otra cabeza de monje (13/14 y foto inferior) y un escudo o pez (enlaces 15/16).
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