En la fachada septentrional (foto 6) no se conservan los canes propiamente dichos sino las ménsulas del friso de arcuaciones ciegas sobre el que descansaba la cornisa. El friso solo permanece completo en sus primeros siete arcos del lado de levante y en el extremo de poniente apenas quedan las ménsulas.

En la mayoría de estas se esculpieron máscaras humanas y algunas otras se encuentran muy maltrechas. Todas son visibles pero para poder observar las ocho que quedan por encima de la cubierta del cuerpo añadido a la fachada tendréis que alejaros un poco de esta. De este grupo primero podemos distinguir tres con máscara y una con rollos verticales (foto 7).

En las restantes, quince en total, que ocupan el tramo que corre por encima de la portada hasta su límite oriental, se repite el motivo de la máscara o cabeza humana salvo en cuatro de ellas, en las que podemos observar una cruz (enlace 2), un tonel (enlace 9), lo que parece una lucha entre dos animales (enlace 12) y cuatro rollos horizontales en el penútimo de la serie (enlace 15). Dos de ellas carecen de ornamentación o se ha perdido.