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Nos hemos situado (foto inferior) frente a la parte occidental de la fachada de mediodía, el tramo comprendido entre la torre-campanario (cuya base veis a la derecha de la imagen) y la esquina suroeste. Nos sirve esta instantánea para comprobar que el edificio de Santa Maria se construyó con aparejo desigual aunque bien escuadrado y las hiladas mantienen la horizontalidad en casi todo el paramento salvo en las zonas más próximas al suelo. Entre los sillares de este lado del muro meridional debemos llamar vuestra atención sobre el hecho de que tres estelas romanas de mármol, todas ellas con figuras humanas esculpidas en bajo relieve, han sido reutilizadas (enlaces 1 a 4).
El campanario, adosado a la fachada meridional, también es de época románica y, junto al de la iglesia de Bossost, incluida en esta ruta, es el único del valle que se ha conservado. Carece de la espectacularidad de los de la Vall de Boí pero no deja de ser interesante y destaca por su gran altura, que alcanza los 24 metros. Presenta cuatro niveles de ventanas: en el inferior son de vano simple, a modo de aspillera; en el segundo, las caras norte y este presentan ventanas estrechas simples mientras que en las caras sur y oeste son dobles; en los dos pisos superiores todas las ventanas son dobles. Todas las aberturas se rematan con arcos de medio punto. El piso superior es el que alberga las campanas. Como sucede en otras iglesias del Pirineo, y en concreto en Santa Coloma de Andorra, las ventanas ganan en amplitud a medida que nos alejamos del suelo (enlaces 1 y 5). En todo caso, se trata de una torre-campanario escasamente decorada si la comparamos con las del valle de Boí, un poco más al sur de la provincia, o con cualquier otra del mismo Valle de Arán. |
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