Entraremos al templo por la portada de poniente, la que se abrió en 1816 y sustituyó a la portada de mediodía hoy cegada. La cabecera ya no es la original románica pero el cuerpo de las naves mantiene la estructura básica de su periodo original. El edificio es de planta basilical de tres naves de cuatro tramos, la central (foto 1) bastante más ancha que las laterales, separadas por dos pilares circulares los tres tramos más próximos al hastial de poniente y un pilar polilobulado (foto 6) entre el tercer y cuarto tramo.

Las pilastras que hoy en día separan el cuarto tramo de la nueva cabecera del XVI debieron de sustituir casi con toda seguridad otros dos pilares polilobulados que sostenían la cabecera original románica. Las naves central y de mediodía se cubren con bóveda de cañón reforzada por arcos torales (fotos 3 a 7), mientras que la nave norte lo hace con bóveda de cuarto de esfera, sistema de cubiertas muy frecuente en el valle.

Una escalera de madera permite acceder al coro alto que ocupa el último tramo de las tres naves, junto al hastial de poniente (fotos 7 y 8). Vale la pena salvar los pocos peldaños que nos conducen hasta él pues las imágenes que se obtienen de las naves son espectaculares.
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