La primera construcción que ocupó el solar de la concatedral actual dataría de la época en que el rey de Aragón, Alfonso I el Batallador, repobló la ciudad entre 1109 y 1114. De esta fábrica apenas nos quedan unos restos en el muro exterior de la panda norte del claustro. En 1134 Soria se incorpora definitivamente al reino de Castilla y en 1152 el obispo de Osma dona la iglesia, con rango ya de Colegiata, a los canónigos agustinos quienes deciden derribarla y sustituirla por un monasterio con las dependencias al uso en el estilo románico de la época. De este antiguo conjunto monástico solo nos queda el claustro, y parte del brazo sur del crucero de la iglesia ya que esta colapsó hacia 1543 al parecer cuando se quiso construir una capilla en uno de sus laterales.
La iglesia que hoy forma parte del conjunto fue reedificada siguiendo el modelo de la colegiata de Berlanga de Duero y se concluyó en los alrededores de 1575. Actualmente, concedido por el papa Juan XXIII en 1959, ostenta el título de concatedral, compartiendo sede con la del Burgo de Osma. El claustro fue declarado monumento nacional en 1929.
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