Doce canes más sostienen la cornisa del lado sur de la cabecera, a saber: una figura simiesca (enlace 4); un busto o figura de mujer que parece llevarse las manos a los oídos (enlace 5); un personaje masculino sentado (enlaces 7/8 y foto inferior), quizás un condenado; otra figura femenina que se tapa los oídos con las manos como la anterior (enlace 9); un macho cabrío, símbolo del demonio (enlace 11); un monstruo que devora a un condenado (enlace 12); dos representaciones más del demonio (enlaces 13/14); can vegetal con bola (enlace 15); y, ya en el tramo presbiterial, dos flores de seis pétalos y dos monstruos demoníacos (enlace 16).
En la ventana de la calle norte (enlace 17), la arquivolta de grueso baquetón apoya sobre dos columnas con interesantísimos capiteles: el de la izquierda (enlace 18) nos presenta a un personaje socorriendo a otro que se ve amenazado por la presencia de dos monstruos o demonios. Ha sido interpretado como la ayuda que recibe el alma una vez purificada para ascender a los cielos. El capitel del lado derecho (enlaces 19/20) nos muestra dos figuras humanas entre aves, representación quizás del alma humana; la figura de la derecha ase fuertemente con sus manos una serpiente dando a entender la victoria de la virtud sobre el vicio. En la parte superior de la cesta se colocan los caulículos ya vistos en los capiteles anteriores.

|