La pequeña ermita, en medio de una verde pradera, y el hotel están separados por la carretera C-450 que une Escalante con Barrio San Pedro. El edificio (fotos 1/2) se construyó enteramente en mampostería salvo los sillares utilizados para los esquinales y los vanos abiertos en los muros. Es de pequeñas dimensiones (9,6 metros mide la nave y 6 su cabecera) y exteriormente no abunda en decoración artística. Al contrario: se nos muestra como un edificio de pocas pretensiones en que los maestros canteros, aparte del sorprendente interior, reservaron su imaginación para los pocos canecillos labrados en el ábside.
En consecuencia, la pequeña portada que se abre en su muro sur (foto 3) es extremadamente simple: un arco de medio punto con siete dovelas que apoya en cimacios decorados sin capiteles ni columnas. El de la izquierda (enlace 1) lleva entrelazo, mientras que el derecho (enlace 2) un taqueado de tres filas.

La iglesia ha sido reformada varias veces, por lo que el aspecto de los muros no es el que debió tener en épocas pretéritas. La reforma más seria se efectuó en 1963 como reza la placa colocada en el muro meridional, a la izquierda de la puerta (foto 4a). Todas las pequeñas ventanas, tanto las del ábside como las del muro de mediodía, corresponden a una reforma posterior a la época románica, momento en el que, si ya existían, debían ser simples aspilleras.