La típica estampa de la Colegiata de San Pedro es la que os ofrecemos en las fotos 1 a 4 donde podéis observar su fachada sur, la de mejor traza y la que conserva la mayor parte de su decoración escultórica original (la zona norte es la que un tiempo debió de estar ocupada por las antiguas dependencias del monasterio, de las que nada se ha mantenido en pie, y sólo nos pueden interesar de ella los canecillos del alero, algo toscos y en no muy buen estado y que podéis ver en su entrada correspondiente).
En el siglo XX, en las décadas de los 60 y 70, se acometieron reformas estructurales que no afectaron en modo alguno la unidad de estilo de esta fachada meridional (foto 5). Se retejó toda la cubierta y eso sin mover de su ubicación original ni uno solo de los canecillos del alero sur, por lo que podemos decir que el aspecto exterior de esa fachada de mediodía es el mismo que tenía a finales del XII, solo que, eso sí, con la piedra un poco más desgastada.

Aparte de la portada, se abren en esta fachada meridional dos ventanas que no guardan simetría alguna respecto al cuerpo sobresaliente en que aquélla se alberga. La de la izquierda (enlace 1) es de menor tamaño y casi roza la hilada de canecillos del alero sur. Lleva arquivolta de grueso bocel y capiteles figurados en los que se esculpe una escena que ya nos es familiar: hombre itifálico en el izquierdo (enlace 2) y mujer impúdica en el derecho (3), una especie de invitación al coito. La de la derecha es un poco más grande (enlace 4) pero se coloca a un nivel inferior. Como la anterior lleva arquivolta de grueso baquetón pero se diferencia de aquélla por la chambrana (enlace 6) decorada con palmetas. Los capiteles (enlace 5) también decoran sus cimacios con motivos vegetales y en las cestas animales afrontados.
En el estribo que separa este muro sur de la zona del presbiterio (enlace 7) se colocó una imagen de un personaje, sin duda una dignidad eclesiástica, que bendice con su mano derecha al tiempo que sostiene un libro con la izquierda.
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