De excelente labor de cantería, el ábside (fotos 1 a 6) se levanta sobre un alto basamento que fue necesario construir para salvar el desnivel del terreno. Parece que no ha sufrido alteración alguna de su proyecto original y puede presumir de tener algunos de los canecillos y capiteles más fotografiados del llamado románico erótico montañés.

Cuatro esbeltos contrafuertes columnados (fotos 2 a 5) dividen su semicírculo en tres calles que, a su vez, se componen de dos cuerpos separados por una imposta abilletada que es la prolongación de las chambranas de las ventanas y que corre también por encima de los estribos, en el punto en que estos se transforman en basas sobre las que apean las columnas. Las ventanas se centran en el cuerpo inferior de cada una de las calles.