La cornisa del tramo presbiterial lleva seis canes en cada lado, y el semicírculo del ábside los trece restantes, para un total de veinticinco canecillos. Empezando por los del presbiterio sur observamos los siguientes motivos (foto 6): bola con caperuza sobre cavetos superpuestos (enlace 1); ave de rapiña (enlace 2); cabeza de animal de la que solo se intuyen los pequeños cuernos (enlace 3); voluta con caperuza (enlaces 4/5); cruz griega (enlaces 5/6) y cabeza de animal, quizás un felino (enlace 7).

Seguimos con los canecillos del ábside, del que en esta página os describimos los dos primeros, a saber: una cabeza femenina (enlace 9) y la cabeza de una fiera o monstruo en cuyas fauces todavía es visible el rostro del hombre que acaba de ser devorado (enlaces 10 a 12). En el enlace 8 os ofrecemos una visión de conjunto de la cornisa meridional.