La fachada de mediodía (foto 4) se abre a un amplio atrio al que se accede a través de una escalinata que franquean dos esculturas de leones rampantes claramente posteriores al periodo románico (fotos 1/2/3). Es la que más ha visto transformada su forma original con los añadidos, por ejemplo, del frontón y galería superior, ambos de los siglos XVI y XVII, y de la ventana rectangular a la derecha de la portada, que vino a sustituir una de estilo románico semejante a la que más a la derecha, tras el contrafuerte, encontramos junto a la torre cilíndrica.
Esta última torre, que permitía el acceso al campanario, se añadió todavía en época románica, haciendo casi desaparecer una de las ventanas originales del muro sur (foto 5). Se compone de cuatro cuerpos, separados los tres primeros por impostas abilletadas que son prolongación de las que decoran la ventana (foto 4, enlaces 1/2).

En el cuerpo superior (foto 6) se abrió una ventana ajimezada orientada al sur separada por una gruesa columna con capitel esculpido que veremos con más detalle en la página siguiente. En opinión de García Guinea, la cornisa actual de la torre pudo sustituir en el siglo XVII a la original sostenida por canecillos románicos.
La larga logia con 15 ventanales que remata el muro sur es, también, un añadido del XVII momento en el que se arrancan los canecillos en que descansaba la antigua cornisa y que aparecieron al restaurarse las bóvedas de la cubierta en 1966. Hoy los podemos contemplar en el ala norte del claustro.
El añadido de la sacristía en el siglo XVIII impide la cabal observación del hastial sur del transepto (foto 7) del que apenas podemos observar la cornisa a dos aguas sostenida por canecillos y la parte superior de una ventana coronada por arco de medio punto.