En la segunda mitad del siglo XI parece consolidarse en la península, sobre todo en aquellas fábricas de cierta importancia, el uso de la cabecera tripartita, que se correspondería con la construcción de iglesias de planta basilical de tres naves con la central algo más ancha que las laterales. A este modelo responden edificios tan señeros como San Martín de Frómista (Palencia), la Catedral de Jaca, San Isidoro de León, y la Colegiata de Santillana (foto 1).
En estos casos, los ábside laterales suelen coincidir en su estructura formal para guardar la simetría respecto al eje longitudinal de la nave central, pero en Santillana el ábside lateral derecho no repite la monumentalidad de su teóricamente gemelo del lado SE. Se ignoran los motivos por los que esto es así, quizá un derrumbe inesperado, pero el hecho es que lo que en el lado SE (foto 2) son dos cuerpos separados por imposta de billetes y dos calles limitadas por semicolumnas se transforma, a este lado, en una sola calle y un solo cuerpo (foto 8). Tampoco veremos aquí ventanas ni capiteles ni decoración alguna, salvo por el tímpano que corona la aspillera (ver foto) en que dos fieras parecen morderse.
La riqueza arquitectónica, ya lo hemos dicho, la encontramos en el ábside lateral izquierdo y en el ábside central (fotos 2 a 7). Los dos se articulan de un modo muy semejante: banco con dos escalones, dos cuerpos, amplias calles con grandes ventanas y cornisa sostenida por canecillos y capiteles (los de las columnas entregas) esculpidos. De todo ello hablamos con más detalle en la página siguiente. |