Del lado septentrional, la torre y el pequeño cementerio se interponen entre nosotros y el edificio románico original, del que solo asoma el ábside (fotos 9/10). El vehículo lo habremos aparcado junto a la carretera, desde donde tomaremos el sendero que conduce a la iglesia (foto 11). Rodearemos el camposanto por la derecha y accederemos al interior por su puerta norte (foto 12).

La existencia del cementerio, deja poco espacio entre el muro norte de la iglesia y la pared que lo delimita. A este recinto se abren las dos puertas de la fábrica: la que nos franquea el paso a la nave y la que permite subir a la torre, a media altura y precedida por una escalera de hierro (foto 13).
Del lado de poniente, el hastial carece de ventanas (fotos 14 a 16) y el aparejo utilizado es el más desigual, sobre todo a partir del nivel en que las hiladas van haciéndose más estrechas para dar pendiente a la cubierta. El espacio que queda entre el muro y el sendero que lo rodea es muy reducido para obtener fotos del mismo en toda su amplitud, con lo que no queda más remedio que alejarse un poco de él y descender unos metros por la pendiente para conseguirlas.
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