El alero de la cubierta apoya sobre una serie de 19 canecillos, en los que encontramos la única decoración del exterior del ábside. En el enlace 1 ampliamos una de las pequeñas ventanas de la torre, que fue añadida a la planta original a comienzos del XVII. De todo el conjunto, solo tres de los canes presentan ornamentación; el resto son de caveto simple (enlaces 2/3).

Empezando a contar por el lado sur, el canecillo número 6 (enlaces 4 a 6) añade al caveto simple el rostro de un hombre, de semblante serio. El número 7 se decora con tres bolas superpuestas (enlaces 8/9) y el que le sigue con la pequeña cabeza de un hombre que ocupa la parte superior del caveto (enlaces 11 a 13).

Los del lado septentrional (foto 9) son todos de simple caveto salvo el número 16 en que prácticamente la totalidad de su superficie se decora con entrelazo. La cornisa se interrumpe, en ambos lados, al llegar al breve tramo recto presbiterial.
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