Lasieso es una pequeña villa de escasos habitantes que queda un poco a desmano de cualquier vía importante de comunicación, con lo que ya os podéis imaginar que acceder al interior del templo no es tarea fácil. En nuestro caso tuvimos la suerte de coincidir con la persona que, en sus momentos libres, la enseña quien, además, nos permitió hacer todas las fotos que quisiéramos, lo cual es de agradecer. Si mal no recordamos, vivía junto a la iglesia con lo que si algún día os acercáis hasta allí y el templo no estuviera abierto no tenéis sino que acercaros hasta la casa vecina y él, o alguien al cargo, os lo abrirá muy amablemente.

Entraréis en el templo por la puerta meridional, la que está abierta a la derecha de la imagen en la foto 1. Recordemos que, en sus orígenes, San Pedro formaba parte de un monasterio y la puerta que observáis a la izquierda era, sin duda, la que daba acceso a otras dependencias monásticas hoy perdidas. La techumbre de madera fue recientemente restaurada.

La nave central es bastante alta y permite observar en sus muros el tipo de aparejo utilizado: sillarejo más o menos bien escuadrado aunque en algunas hiladas muy desigual en tamaño. Con todo, las hileras mantienen la horizontalidad. En la zona absidal, dos ventanas permiten la iluminación del interior: la del eje de la nave, con derrame escalonado solo de esta parte (enlaces 6/7) y la del hastial de levante por encima del arco de acceso al ábside. El semicírculo se cubre con bóveda de cuarto de esfera (enlaces 4/5). En el muro norte, una puerta rematada por arco de medio punto comunica la nave con la capilla sobre la que se erigió la torre (enlace 1).
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