Veamos con más detalle la cabecera del templo (enlaces 1 a 4). Se trata de una fábrica de dimensiones generosas que, junto a San Pedro de Lárrede lideraría el conjunto de las llamadas iglesias del Serrablo. El semicilindro central (foto inferior, enlace 2) utiliza un aparejo que va reduciendo sus dimensiones a medida que ganamos altura. Con todo, las hiladas se mantienen más o menos horizontales y se cubre con lajas de pizarra en posición horizontal (enlaces 7/8). Solo dos ventanas permiten el paso de la luz al interior: la que corona el hastial, de forma semicircular con parteluz (enlaces 5/6) y la axial en forma de aspillera (enlace 9). Ambas han sido cegadas con alabastro.
Los dos ábsides se construyeron, al parecer, en época coincidente, aunque existen algunas diferencias entre ellos. El central es liso y presenta ventana aspillerada a media altura rematada por arco de medio punto con seis dovelas. Solo lleva derrame al exterior del muro. El ábside septentrional, de menor tamaño, se decora con el típico friso de baquetones visto en muchas de las iglesias de la ruta 1 de Huesca (enlaces 12/13) y su ventana es de doble derrame (enlace 13). La cubierta repite el modelo visto en el ábside central. |
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