Pasemos al lado norte del ábside (foto 10). Nos quedan por describir, de los quince canecillos en que apoya el alero, los cinco últimos. El can número 11 (enlaces 1/2) presenta una decoración de dos rollos horizontales superpuestos. A su lado (enlaces 3/4) tres gruesas bolas se reparten a lo largo del caveto simple. El siguiente can, el número doce, recuerda a los de proa de nave, pero se curva hacia el exterior en la parte más cercana al alero, formando una especie de voluta (enlaces 5/6). El canecillo 13 es de decoración muy sencilla: tres cavetos superpuestos en degradación (enlaces 7/8). El que cierra la serie (enlaces 9/10) es todavía más simple: dos cavetos superpuestos.
La ventana se articula del mismo modo que las dos anteriores: arco de medio punto con guardapolvos ajedrezado y arquivolta de grueso baquetón (enlaces 11/12). Las columnas llevan fuste con dos tambores cada una (enlaces 15/20), algo deteriorados los de la derecha. En algunos sillares (enlace 13) son visibles aún las marcas de cantero. El capitel de la izquierda (enlaces 16 a 18) presenta motivos vegetales entre los que asoman, en su parte superior, dos cabezas de felino; el de la derecha grandes hojas (quizás de roble) con entrelazo (enlaces 21 a 24). Las dos basas (enlaces 19/25), están muy erosionadas aunque la de la izquierda parece remedar los motivos ya vistos en la ventana meridional.
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