Vendréis, pues, probablemente, por la senda que se aproxima a la iglesia desde el sur y atravesaréis las pocas calles del núcleo urbano, que podrá estar deshabitado pero no en abandono absoluto. De hecho, paneles repartidos por el pueblo informan sobre el devenir histórico de la villa y enumeran los monumentos que debemos visitar. Es muy interesante al respecto, el que expone una representación de todos los sillares con incisiones repartidos en el exterior del ábside de Santa Eulalia.
Desde el sur, la primera impresión es un poco decepcionante ya que el "románico" queda prácticamente empequeñecido por la sobredimensionada reforma del XVII, que acabó con la nave original y añadió en la fachada de mediodía el atrio, amén de la elevada torre sobre el tramo presbiterial (fotos 16 a 19).
Todas estas reformas evidencian que en épocas pretéritas la pujanza de la villa era otra muy distinta a la actual. El añadido de la torre es especialmente llamativo pues se erigió no adosada a una de las fachadas norte o sur sino encima del tramo presbiterial, con lo que la estructura tuvo que ser recalculada y en consecuencia el ábside dejó de albergar el altar, que fue trasladado al extremo occidental de la nave. |
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