Al quitar la cal en la pared de mediodía aparecieron el soporte original y las pinturas que lo enmarcaban (fotos 10 a 12), unas de estilo gótico (de las que solo se conserva la cenefa exterior de diente de sierra) y las de estilo románico que hoy en día se pueden contemplar.
El criterio seguido para la restauración de las pinturas murales difiere del contemplado para la imagen en estuco. En este caso sí que se rehicieron las partes perdidas del mural para facilitar su interpretación.
En la parte superior (foto 13) se representan el sol y la luna y en la inferior, a ambos lados de Cristo crucificado, las figuras de los soldados con las lanzas. A nuestra izquierda Longino (foto 14), el soldado que clavó su lanza en el costado de Jesús y a la derecha Estefatón (foto 15) quien le acercó la esponja empapada de vinagre. Ambos dirigen la mirada hacia Cristo. Todo el conjunto está enmarcado por dos cenefas de distinta ornamentación: la interior en forma de entrelazado y la exterior (ya gótica) en forma de diente de sierra (foto 16).

De época posterior es la decoración geométrica que se encuentra en la parte inferior del entablado del coro (foto 16).