Las calles 4 y 5, las del lado noreste (foto 9) son lisas como las dos primeras del lado sureste. La única decoración reseñable se encuentra bajo el alero de la cubierta donde encontraremos tres canecillos más, uno en la calle cuatro y dos en la cinco, y un nuevo capitel, en este caso el de la cuarta columna entrega. Lo normal es que las ventanas se abran en cada una de las calles del semicírculo, pero en Ochánduri las dos que deberían ocupar las calles laterales (ver, por ejemplo, el ábside de Castilseco o Villaseca) se trasladan a los tramos rectos del presbiterio, que describiremos en la página siguiente aunque solo la del lado norte puesto que la del lado meridional fue cegada al añadirse la sacristía en el siglo XVI.
El canecillo número 6 se encuentra flanqueado por los capiteles de las columnas 3 y 4. En él podemos observar un ave de rapiña (descabezada) que sostiene entre sus garras una pequeña presa (enlaces 1/2). El capitel de la última semicolumna (enlaces 3 a 5) decora la cesta con grandes hojas de cardo (cardinas) dispuestas en dos niveles. Los dos últimos canes del semicírculo presentan una cabeza de buey o vaca (enlaces 6 a 8) y un busto femenino (enlace 9) que sostiene ambas manos en alto delante del pecho (aunque también, ya que la piedra está muy desgastada, podría tratarse de dos serpientes que le muerden los pechos, representación muy frecuente del pecado de la lujuria). |
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